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A ver dónde alcanza esto:
"Dios lo puede todo, excepto contradecirse", afirmaba
san Agustín. Cualquiera que sea la respuesta a la pregunta de
Blaise Pascal:"¿Puede Dios crear una montaña tan
grande que no pueda escalarla?", limita el poder de Dios. Según
ciertos teólogos, desafiar a Dios era el peor de los pecados,
por ejemplo, decir: "Si Dios existe, que me ahogue con el trozo
de pan que tengo en la boca". Dios no tiene por qué someterse
a las órdenes humanas para probar su existencia. El matemático
británico Godfrey Hardy (1877-1947) cometió ese pecado:
detestaba viajar en barco y tenía que atravesar el Canal de La
Mancha para asistir a un congreso matemático. Para conjurar al
destino, escribió a un colega que había logrado demostrar
el teorema de Fermat,
una conjetura bastante notable:"Dios -razonaba- no puede hacer
zozobrar el barco, ya que se me atribuiría una gloria inmerecida".
Philippe Boulanger, Las mil y una noches de la ciencia, P.
68.
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