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Laberinto
Con algunos momentos bastante kitch, musicas que han envejecido
fatal y cierta indefinición que la hace saltar de lo infantil a
lo ingenuamente morboso, en la película Laberinto de Jim
Henson aparecen algunas de esas cuestiones que nos gusta comentar
por aquí: una anamorfosis con el rostro de David Bowie que no incluyo porque sin movimiento no tiene
gracia; un problema de lógica de los clásicos: las
dos puertas; una buena colección de laberintos,
incluido este tridimensional basado en la obra Relatividad de Escher (se puede ver colgada de la pared en la habitación
de la protagonista);y en general un cierto aire a la Alicia de Carroll que siempre es de agradecer.

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