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Dejemos que sea Aristóteles el que nos cuenta esta paradoja:
El segundo argumento, conocido como «Aquiles», es éste: el corredor más
lento nunca podrá ser alcanzado por el más veloz, pues el perseguidor
tendría que llegar primero al punto desde donde partió el perseguido, de tal
manera que el corredor más lento mantendrá siempre la delantera. Este
argumento es el mismo que el dicotómico, aunque con la diferencia de que
las magnitudes sucesivamente tomadas no son divididas en dos. La
conclusión es que el corredor más lento nunca será alcanzado y el
procedimiento es el mismo que el del argumento por dicotomía (pues en
ambos casos se concluye que no se puede llegar al límite si se divide la
magnitud de cierta manera, aunque en éste se añade que incluso el corredor
más veloz según la tradición tiene que 25 fracasar en su persecución del que
es más lento).
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