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Hay en Madrid lugares con fama de que la lotería toca con mucha frecuencia, por lo que la gente acude a ellos para adquirir sus boletos, aguantando en ocasiones largas colas.
El señor del ejemplo tiene razón en lo que dice: si venden más lotería la probabilidad de que toque es mayor. En lo que se equivoca es en pensar que eso le va a favorecer: la mayor probabilidad es para el establecimiento, no para él.
El razonamiento es sencillo: si venden el doble de lotería la probabilidad de que toque es doble, pero también doble el número de boletos, con lo que la probabilidad de cada boleto individual permanece constante (como era de prever).
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